(somos fácilmente corrompibles y nos conformamos con la versión de 8GB)

El jueves pasado tuvimos un encuentro entre casi todos los doctorandos de Stevan -un Doktorandentreffen, como se le dice por acá- al que, por supuesto, no quería asistir.

El encuentro consistía en dos días (uno de ellos feriado y el otro viernes, MI día favorito) en una cabania en un pueblo pequenio en las montanias de Alsacia, Francia: Bussang. Las perspectivas de perder dos días de jolgorio, de estar raptada en un paraje alejado de la civilización con un clima que se veía poco amable junto a mi jefe y colegas y de tener que volver a presentar parte de mi trabajo para el posterior knock-out salido de la boca de mis co-doctorandos y de mi tutor, me desagradaban y disgustaban sin remordimientos.
Como siempre, no tenía listo lo que quería presentar.
Como siempre, salí la noche antes y bebí: tuve una cena, después pasé por lo de C. y continuamos el aplacamiento de sed con bebidas espirituosas. Encima, pobre C. y su hermana C., se fumaron mi humor medio melancólico con los matices existencialistas típicos de aquellos que hacemos el doctorado: Para qué hago esto? Es lo que me hace feliz? Hacia dónde quiero ir? Y C., a quien no le cuesta ese mood, se subió a mi ola hablando de su suenio de ser piloto en Namibia :-/.
Para mi sorpresa, el Doktorandentreffen me cerró la boca y me puso en mi lugar: la pasé realmente bien, el lugar era hermoso, comí bien y hasta dormí como se debe. Ni hablar de que la lectura de mis nuevas páginas de la tesis me sirvieron para aclarar y refinar algunas ideas. Por la noche del jueves, ya habiendo avanzado bastante con nuestro trabajo, nos relajamos jugando, escuchando música y bebiendo cerveza Störchle -traída por Phil especialmente desde Bayern- hasta tarde. Al día siguiente terminamos nuestro trabajo “académico”, yo intenté sacar unas fotos con mi Diana y rollo de 120, nos comimos una especie de brunch y fuimos a dar un paseo por la montania. El clima, como milagro, mejoró muchísimo y hasta pude broncearme un poco. Ah, y me encontré una crayola en los pastos que se la regalé a Kirk, que se la regaló a Spain.
El recuento de goles ha dejado a la pobre y rutinaria Freiburg mal parada en relación con los dos intensos días en Bussang.
Además, en Bussang había buen queso, baguette, metegol, un tobogán para bajar de un semipiso a otro y mi cuarto tenía estrellitas pintadas en el techo.
En las próximas semanas se publicará Yo fui tu amante. Novela por entregas, que es un conjunto de nuevos textos amorosos de la Dra. con alto contenido autobiográfico.
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Cuánto tiempo pasará para que Hercules and love affair (HALA) la rompa en todo el mundo? 2 meses? 3? Como sea, Blind está destinada directo a mi celular. Me encantó.
La voz es hipnótica, este es el cuarteto:
Entre el final del semestre que fue bastante ajetreado y las vacaciones en la granja-bosque, no pude colgar en el blog el último número de Zumo de Ojos, la revista de cortos que hace unos meses empezaron unos chicos españoles muy talentosos y simpáticos.
Aquí va entonces, Zumo de Julio.
El próximo número de la revista, después de las vacaciones…
30. Si no conté mal, 30 son las veces que se menciona la palabra “pija” o su plural, “pijas”, en el último libro de Cucurto. Esta palabra encabeza en frecuencia las formas utilizadas para referirse al “pene” en el libro del padre del realismo atolondrado. Le siguen en frecuencia otras formas como “poronga” -12 veces-, la más austera “pene” -4 veces- y “pito”. La última expresión no fue contabilizada porque su uso en la novela no es remitente específico del órgano sexual masculino. Aparece en usos lexicalizados como “me importa un pito” o bien “al sonar del pito”.

